miércoles, 21 de noviembre de 2012

La Santa Sede exige uso de vestiduras clericales para sacerdotes y religiosos


Recientemente se han publicado nuevas normas para sacerdotes y religiosos que laboran en las oficinas vaticanas en lo que respecta a la obligateriedad de utilizar sotanas, habitos o clergy-man, presentamos a continuación un artículo que explica la disposición:

Publicado en LA GACETA

Benedicto XVI prefiere gobernar la Iglesia más con el ejemplo que con el mandato. Son muchas las muestras de ello. Sus misas son puro seguimiento de la rúbrica, sin “creatividad” alguna. La disposición del altar, candelabros, cruz en el centro del mismo, está siendo imitada desde humildes parroquias a grandes catedrales, aunque quede todavía mucho camino que recorrer. Lo mismo cabe decir respecto a la introducción del latín en las partes comunes y en el canon. En España, si todavía no ocurre con el canon, es ya muy corriente que en misas episcopales el Gloria, el Credo y el Sanctus se digan en latín. También es muy aleccionador que el Papa sólo distribuya la comunión de rodillas y en la boca.

Aunque en ello todavía sea muy minoritariamente seguido. Pero en sitios ya ha reaparecido el comulgatorio, a veces de quita y pon, y los fieles son cada vez más conscientes de que el comulgar en la boca o de rodillas y en la boca es un derecho que tienen y en ocasiones hasta lo reclaman. Y en más de una ocasión han sido respaldados por el obispo local. Si con gusto o a contrapelo es otra cuestión. De todo habrá.

En esa línea parece ir la recientísima disposición de la Congregación para el Clero, respaldada por la Secretaría de Estado, sobre el modo de vestir de sacerdotes y religiosos en el Vaticano. Que será obligatoriamente para los primeros la sotana o el clergyman, y éste sin pintoresquismos, negro o gris, y para los religiosos el hábito respectivo. Se podrá decir que ahora no estamos ante un ejemplo sino ante una disposición taxativa ante la cual no cabe la libertad de seguirla o no. Pero si tenemos en cuenta que en el Vaticano eso se cumplía casi generalmente, por lo que sería un mandato casi inútil, no es arriesgado pensar en el a ti te lo digo, Pedro, para que lo entiendas, Juan. Por lo que da la impresión de que estamos ante otra catequesis general y no limitada a la Ciudad del Vaticano.



Una de las muchas cosas que barrió el “espíritu” del Concilio ha sido el aspecto externo de sacerdotes, religiosos y monjas. El aseglaramiento, con contadas excepciones, ha sido general. Nada permitía distinguir externamente a un sacerdote o a un religioso de un simple laico. Con las religiosas no cabría decir lo mismo de muchas pues, aunque abandonado el hábito, eligieron un atuendo tan fachoso y repetitivo que, vistiendo de seglares, todo el mundo las identificaba: eso sólo puede ser una monja.

No hay una sola razón que aconseje el camuflaje. Se dijo que de ese modo se aproximaban más a los fieles. Y sobre todo a los jóvenes. Los hechos se han encargado de quitarles la razón. Cada vez tienen menos fieles y no hay un joven “aproximado” en quien nazca la vocación. Es que, para ser como esos, mejor uno se queda en el mundo. No valen argumentos contra la contundente realidad. No atraen a nadie. Espantan. Las congregaciones que tienen vocaciones, algunas de ellas numerosísimas, visten hábito. Las que lo han dejado caminan aceleradamente a la desaparición.

Es curioso que ya en muchos lugares los jóvenes sacerdotes llevan con santo orgullo el clergyman. Desde que son ordenados diáconos. Pero eso todavía no es general en España. Y todavía hay diócesis en las que encontrar un clergyman por la calle es más difícil que una aguja en un pajar. También en algunas, con seminarios pésimos y seminaristas que es incomprensible que puedan ser ordenados, que todavía las hay, el traje sacerdotal es heroico en quien quiera llevarlo. Y la sotana ya no digamos. Incluso hay obispos, aceptables por otros conceptos, que rechinan ante una sotana. Y aconsejan, cuando no mandan, que no se lleve.

Sólo hay un argumento en contra. El riesgo de que en alguna ocasión puedan insultar a quien lo lleve. Son gajes del oficio. Previstos ya por el mismo Cristo: “Bienaventurados seréis cuando os insulten y persigan y con mentira digan contra vosotros todo género de mal por mí. Alegraos y regocijaos porque grande será en los cielos vuestra recompensa”.

domingo, 18 de noviembre de 2012

El Santo Padre promueve de nuevo el uso del Latín

El Santo Padre ha dado a la Iglesia un nuevo Motu Proprio, Latina Lingua, por el que instituye la Pontificia Academia de Latinidad, dependiente del Pontificio Consejo de la Cultura.  Este es un gran paso en la promoción del uso de Latín en toda la Iglesia, por lo que presentamos a continuación el texto íntegro del documento, al que recomendamos su lectura:
“La lengua latina ha gozado siempre de una alta consideración por parte de la Iglesia Católica y de los pontífices romanos, que han promovido con asiduidad su conocimiento y difusión, habiendo hecho de ella su propia lengua, capaz de transmitir universalmente el mensaje del Evangelio, como afirmaba la Constitución apostólica “Veterum Sapientia” de mi predecesor, el beato Juan XXIII”. 
En realidad, desde Pentecostés, la Iglesia ha hablado y rezado en todas las lenguas de la humanidad. Sin embargo, las comunidades cristianas de los primeros siglos, usaron ampliamente el griego y el latín, lenguas de comunicación universal en el mundo en que vivían, gracias a las cuales la novedad de la Palabra de Cristo encontraba la herencia de la cultura helenista y romana. Después de la desaparición del Imperio romano de Occidente, la Iglesia de Roma, no solo continuó empleando la lengua latina, sino que se hizo, de alguna forma, custodia y promotora de ella, tanto en ámbito teológico y litúrgico, como en el de la formación y de la transmisión del saber. 
También en nuestros días, el conocimiento de la lengua y la cultura latina resultan muy necesarios para el estudio de las fuentes de las que se sirven, entre otras, numerosas disciplinas eclesiásticas, como por ejemplo, la Teología, la Liturgia, la Patrística y el Derecho Canónico, como enseña el Concilio Ecuménico Vaticano. Además, en esa lengua están redactadas, en su forma típica, para evidenciar el carácter universal de la Iglesia, los libros litúrgicos del Rito romano, los documentos más importantes del Magisterio pontificio y las actas oficiales más solemnes de los pontífices romanos. 

En la cultura contemporánea se nota, no obstante, en el contexto de una decadencia generalizada de los estudios humanistas, el peligro de un conocimiento cada vez más superficial de la lengua latina, incluso en el ámbito de los estudios filosóficos y teológicos de los futuros sacerdotes. Por otra parte, en nuestro mundo, en que ocupan tanta parte la ciencia y la teología, encontramos también un interés renovado por la cultura y la lengua latina y no solo en los continentes cuyas raíces culturales ahondan en la herencia grecorromana. Esa atención es muy significativa ya que no atañe solamente a los ambientes académicos e institucionales, sino también a los jóvenes y estudiosos procedentes de naciones y tradiciones muy diversas. 
Por eso es urgente sostener el empeño de un mejor conocimiento y un uso más competente de la lengua latina, tanto en el ambiente eclesial, como en el mundo más vasto de la cultura. Para dar relieve y resonancia a ese esfuerzo, resultan muy oportunas la adopción de métodos didácticos adecuados a las nuevas condiciones y la promoción de una red de relaciones entre las instituciones académicas y entre los estudiosos con el fin de valorizar el patrimonio, rico y multiforme, de la civilización latina. 
Para contribuir a alcanzar esos objetivos -concluye el Santo Padre- y siguiendo las huellas de mis predecesores, con el presente “Motu Proprio” instituyo hoy la Pontificia Academia de Latinidad”.
Benedicto XVI 

lunes, 5 de noviembre de 2012

Es normal celebrar la Misa Tradicional en Latín

Este es el pensar del Cardenal Cañizares, Prefecto de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, sobre la Misa en la forma Extraordinaria del Rito Romano que ofreció durante la peregrinación tradicional que se llevó a cabo estos días en Roma. Incluímos algunas fotografías de la hermosa Misa Pontifical llevada a cabo en la Basílica de San Pedro y las palabras del Cardenal:

"(El objeto de la peregrinación es) dar gracias a Dios y gracias al Papa por el motu proprio que publicó hace cinco años, reconociendo el valor de la liturgia celebrada según el Misal del Beato Juan XXIII y señalar la continuidad con la tradición del Rito Romano. Reconociendo la liturgia anterior uno entiende que la reforma no significa acabar con las prácticas tradicionales antiguas"



"... (sobre la Misa celebrada el día 3 de noviembre) es una manera de mostrar a la gente que es normal que se utilice el Misal de 1962: hay dos formas de un mismo rito, pero hay un solo rito, por lo que es normal que se utilice durante la celebración de la Misa. Yo ya he celebrado una serie de misas según el Misal del Beato Juan XXIII y lo haré de nuevo con mucho gusto en esta ocasión." 




"La congregación a la que el Papa me ha llamado para actuar como Prefecto no se opone al uso de la liturgia antigua, aunque la tarea de nuestro dicasterio es mejorar el sentido de la renovación litúrgica según las directrices de la constitución Sacrosanctum Concilium y seguir los pasos del Concilio Vaticano II. A este respecto hay que decir que la forma extraordinaria del rito latino debe inspirarse en la Constitución conciliar, que en los diez primeros párrafos se centra en el verdadero espíritu de la liturgia y por lo tanto es relevante para todos los ritos."